jueves, 4 de agosto de 2011

DE NAUFRAGIOS Y LEYENDAS EN LAS COSTAS DE ROCHA- Juan Antonio Varese.

La entrada al Rio de la Plata es conocida, desde tiempos inmemoriales, como el infierno de los navegantes.
El cabo Polonio, en particular, ha despertado el pánico de los marinos, quienes se han referido a él como a un lugar maldito, donde la brújula pierde el norte y empieza a girar locamente.
Barcos ingleses, argentinos, brasileños, españoles, franceses, uruguayos, sardos, norteamericanos, noruegos, chinos y coreanos han naufragado o encallado contra los arrecifes y los bajos traicioneros de las costas de Rocha.

Las tragedias han nutrido un rico anecdotario en el que los episodios de pillaje alternan con tesoros escondidos y salvatajes heroicos, dignos de la imaginación de Jack London, Joseph Conrad o Emilio Salgari.
El autor conjuga la investigación testimonial con la documentación histórica, a traves de las vicicitudes de J. Santos, un profesor de historia y su amigo lugareño, que circulan entre otros pintorescos personajes, reales o ficticios.
Página a página el lector irá descubriendo la riqueza vivencial de nuestro mar, que puede parangonarse con otras regiones trágicamente célebres como el cabo de Hornos, el cabo de las Tormentas, el cabo Cod, los cayos de la Florida o el cabo Finisterre, con su legendaria Costa de la Muerte.
Por Juan Antonio Varese
Editorial Aguilar, Montevideo, 1999.
Juan Antonio Varese Nació en Montevideo, de frente al Río de la Plata, bajo el signo de Géminis, el lluvioso 11 de junio de 1942.
Desde joven se sintió atraído por los libros de aventuras: primero Emilio Salgari, Robert L. Stevenson y Julio Verne y luego por las historias de descubridores, conquistadores y viajeros.
La sed de conocimientos y necesidad de experimentación lo embarcaron en actividades de índole espiritual y cultural. Para conocer gentes y formas de vida viajó a lo largo del Viejo y el Nuevo mundo y por el cercano y lejano Oriente.
Sus inquietudes filosóficas lo interesaron en la Historia de las Religiones, curso dictado por la Universidad Católica del Uruguay (UCUDAL).
Su necesidad de expresarse en imágenes lo vinculó al Foto Club Uruguayo, del que ejerció la Presidencia desde 1989 a 1991 y donde comenzó a investigar el pasado fotográfico nacional.
Codirigió la realización de audiovisuales de barrios y tradiciones de Montevideo: Afri-candombe y Barrio Reus al Sur.
Desde 1988 colabora con artículos de prensa: Suplemento cultural de “El Día”, “El País de los Domingos” (serie sobre vida y obra de fotógrafos nacionales), revistas “Hoy es Historia” y “DesMemoria”, “Almanaque del Banco de Seguros del Estado” y mensuario “Ciudad Vieja”, entre otras.
Coleccionista de daguerrotipos, postales y fotografías antiguas.
Socio del International Council of Museums (Icom-Uruguay), dictó charlas sobre el valor patrimonial de la fotografía.
Miembro fundador de la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial.
Ejerció la profesión de escribano por más de 30 años, dedicado al asesoramiento de empresas y sociedades cooperativas.
Libros publicados:
De naufragios y leyendas en las costas de Rocha, Gastronomía de las costas de Rocha, Memorias del tamboril (con Tomás Olivera), Viaje al antiguo Montevideo”(con Carlos Menck Freire), Memorias de José María Silva, el fotógrafo de Gardel, Historias y leyendas de la isla de Flores (con Eduardo Langguth), Los candombes de Reyes (con Tomás Olivera), Gastronomía de las costas de Rocha”, “Rocha, tierra de aventuras” ....

Corumba

En la playa CORUMBA de La Paloma, descansa la caldera del paquebote brasileño que da nombre a esta playa, que naufragó en 1874 cumpliendo la carrera Montevideo - Río de Janeiro.

Katay (Cathay)VIII...un gigante dormido sobre las olas

El barco de La Pedrera


    Aquella mañana del catorce de octubre de 1977, los pobladores del balneario rochense de La Pedrera, se vieron sobresaltados por la extraña aparición de un barco encallado en una de sus playas.  El barco, casi nuevo, permanecía tranquilo, con toda la tripulación en cubierta.  El nombre del navío era el Cathay 8, y era un atunero chino en viaje hacia el Atlántico Sur.  Una fuerte tormenta, de las muchas que se suceden a lo largo del año, lo había sorprendido, arrojándolo contra las costas uruguayas.  Poco pudo hacer la tripulación ante el embate del mar.  Por la mañana estaban encallados a pocos metros de la peligrosa punta rocosa que forma La Pedrera.
Los habitantes de la pedrera ayudaron a amarrar el navío para que no quedara a la deriva.  La tripulación china fue amablemente hospedada entre los lugareños, en espera de ser enviados a Taiwan por la compañía pesquera.  También se esperaba que el barco fuera remolcado a aguas más profundas, pero esto no ocurrió. Con el tiempo la fuerza de las olas y el salitre corrosivo del agua salada, fue venciendo el metal del barco.  Poco a poco, temporal tras temporal el barco fue encogiendose, despedazándose.  Su quilla enterrada en la orilla lo mantuvo casi en el mismo lugar a lo largo de los años.  Y digo esto por que desde el invierno de 1998 que el barco se partió en dos.  Y cada año que pase se verá menos de él.




El Cathay 8 encallado en la playa. Al fondo se ve una de las puntas de La Pedrera.

Tanto ha significado este pequeño barco pesquero para La Pedrera, que la playa ahora se llama "la del Barco".  Recuerdo la primera vez que vi al barco, herrumbrado, dormido.  Las olas lo castigaban con furia, dando tremendos golpes que retumbaban en el aire.  Llegué a subir con mis hermanos y mi padre a su cubierta, donde pudimos ver como las olas entraban por el costado del barco impactando en su interior.  La siguiente vez que tuve oportunidad de verlo fue en el verano de 1998.  Estaba muy dañado.  El mar lo había empujado sobre la playa, acostándolo levemente sobre estribor.  Uno podía rodear el barco por la proa y colocarse del lado de la quilla que, gastada y delgada, se quebraba como un cartón en el medio en ángulo cóncavo.  El piso del barco poco resistió a los temporales del invierno atlántico.  El Cathay se partió en dos.


Si pueden tener la suerte de ir de paseo por la costa rochense, no dejen de pasar por La Pedrera.  Es uno de los balnearios más bonitos y pintorescos de la costa rochense y de todo el Uruguay.  Posee una vista excelente del océnao Atlántico, e inclusive a lo lejos se puede divisar la larga aguja que es el Cabo Polonio.  Por la   noche se ve la brillante luz del faro que hay en el cabo.  Una advertencia a barcos como el Cathay, de los peligros que encierra la costa rochense.


Las dos primeras fotos de esta página fueron extraídas del libro "De naufragios y leyendas en las costas de Rocha" de Juan Varese. Ed. Santillana 1998. La foto a colores es de 1997 y la áerea en blanco y negro es de 1992, sacada por Héctor y Julio Teston. Estas fotos tienen copyright, y las usa EL CRÁNEO para ilustrar esta nota. Para contactarse con Juan Antonio Varese: jvarese@st.com.uy


                                                 La luna desde el Cathay by Julio Pereyra