El barco de La Pedrera
Aquella mañana del catorce de octubre de 1977, los pobladores del balneario rochense de La Pedrera, se vieron sobresaltados por la extraña aparición de un barco encallado en una de sus playas. El barco, casi nuevo, permanecía tranquilo, con toda la tripulación en cubierta. El nombre del navío era el Cathay 8, y era un atunero chino en viaje hacia el Atlántico Sur. Una fuerte tormenta, de las muchas que se suceden a lo largo del año, lo había sorprendido, arrojándolo contra las costas uruguayas. Poco pudo hacer la tripulación ante el embate del mar. Por la mañana estaban encallados a pocos metros de la peligrosa punta rocosa que forma La Pedrera.
Los habitantes de la pedrera ayudaron a amarrar el navío para que no quedara a la deriva. La tripulación china fue amablemente hospedada entre los lugareños, en espera de ser enviados a Taiwan por la compañía pesquera. También se esperaba que el barco fuera remolcado a aguas más profundas, pero esto no ocurrió. Con el tiempo la fuerza de las olas y el salitre corrosivo del agua salada, fue venciendo el metal del barco. Poco a poco, temporal tras temporal el barco fue encogiendose, despedazándose. Su quilla enterrada en la orilla lo mantuvo casi en el mismo lugar a lo largo de los años. Y digo esto por que desde el invierno de 1998 que el barco se partió en dos. Y cada año que pase se verá menos de él.
El Cathay 8 encallado en la playa. Al fondo se ve una de las puntas de La Pedrera.
Tanto ha significado este pequeño barco pesquero para La Pedrera, que la playa ahora se llama "la del Barco". Recuerdo la primera vez que vi al barco, herrumbrado, dormido. Las olas lo castigaban con furia, dando tremendos golpes que retumbaban en el aire. Llegué a subir con mis hermanos y mi padre a su cubierta, donde pudimos ver como las olas entraban por el costado del barco impactando en su interior. La siguiente vez que tuve oportunidad de verlo fue en el verano de 1998. Estaba muy dañado. El mar lo había empujado sobre la playa, acostándolo levemente sobre estribor. Uno podía rodear el barco por la proa y colocarse del lado de la quilla que, gastada y delgada, se quebraba como un cartón en el medio en ángulo cóncavo. El piso del barco poco resistió a los temporales del invierno atlántico. El Cathay se partió en dos.
Si pueden tener la suerte de ir de paseo por la costa rochense, no dejen de pasar por La Pedrera. Es uno de los balnearios más bonitos y pintorescos de la costa rochense y de todo el Uruguay. Posee una vista excelente del océnao Atlántico, e inclusive a lo lejos se puede divisar la larga aguja que es el Cabo Polonio. Por la noche se ve la brillante luz del faro que hay en el cabo. Una advertencia a barcos como el Cathay, de los peligros que encierra la costa rochense.
Las dos primeras fotos de esta página fueron extraídas del libro "De naufragios y leyendas en las costas de Rocha" de Juan Varese. Ed. Santillana 1998. La foto a colores es de 1997 y la áerea en blanco y negro es de 1992, sacada por Héctor y Julio Teston. Estas fotos tienen copyright, y las usa EL CRÁNEO para ilustrar esta nota. Para contactarse con Juan Antonio Varese: jvarese@st.com.uy
La luna desde el Cathay by Julio Pereyra




Ya les daré una foto yo de la embarcación que veo que no tienen jajajajaj yo era chico pero aún tengo una foto con mi padre y atrás el barco
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